Ocio y Cultura

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De "Colombo" a "Luz de Luna": 20 series que fueron un «boom» en su día

Si creciste en los 70 y 80, sabes que hubo un tiempo en que era imposible darse un atracón de capítulos de una serie. Nadie podía ver temporadas completas en bucle. Tenías que esperar una semana para ver el episodio siguiente y, si te lo perdías, no podías buscarlo en internet.  

¿Eran mejores esas series antiguas? No tiene sentido compararlas con las de hoy, pero lo cierto es que estaban adaptadas a las expectativas de su tiempo. Es importante tener en cuenta la forma en que se consumían, hoy impensable.

Poníamos los cinco sentidos en cada episodio. No separábamos la vista de la pantalla para consultar el móvil. Y las interrupciones publicitarias («intermedios»), podían tener pocos anuncios. A veces solo había uno.

Si no estuviste allí, esta es una introducción a la ficción televisiva de otros tiempos, más ingenuos y menos informados. Y si ya has vivido esta experiencia, ¡bienvenido de nuevo! La nostalgia, en pequeñas dosis, nunca hace daño.

BONANZA (1959 - 1973)

El western fue uno de los géneros que marcaron la televisión en décadas pasadas (cuando todo el mundo decía «una del Oeste»). La historia narraba la vida de una familia de granjeros, los Cartwright, propietarios del rancho La Ponderosa. El actor que interpretaba al hermano menor del clan, Michael Landon, se convirtió en creador y protagonista de series como La casa de la pradera y Autopista hacia el cielo. El patriarca de los Cartwright, Ben (Lorne Greene), había enviudado tres veces, y ninguno de los tres hijos conseguía una pareja que durara más que unos cuantos episodios (se solían hacer chascarrillos sobre el tema). La trepidante sintonía de Bonanza formó parte, muchos años después, de uno de los gags recurrentes (y surrealistas) de Chiquito de la Calzada.

SUPERAGENTE 86 (1965 - 1970)

Una de las primeras parodias de James Bond y del mundo de los agentes secretos, creada por Mel Brooks y Buck Henry, que contó con varias adaptaciones cinematográficas. Entre Anacleto y Austin Powers, el atolondrado agente Maxwell Smart (Don Adams) se enfrentaba a una poderosa organización de malhechores llamada KAOS, ayudado por la encantadora (y resolutiva) Agente 99 (Barbara Feldon). El artilugio más celebrado de Max era el zapatófono. Sin embargo, también tenía teléfonos ocultos en objetos como una corbata, un peine, un reloj de pulsera, un mechero, el volante de un coche o un sándwich. Con lo fácil que hubiera sido llevar un móvil.

HISTORIAS PARA NO DORMIR (1966 - 1982)

Narciso Ibáñez Serrador fue mucho más que el creador del famoso concurso Un, dos, tres… responda otra vez. En esta serie adaptó al formato televisivo clásicos de la literatura de terror y el género fantástico como Edgar Allan Poe, Ray Bradbury y Fredric Brown, entre otros. Este enfoque, entonces poco cultivado en la televisión de nuestro país, aterrorizó a una generación de espectadores gracias a sus imaginativos guiones y a la calidad del trabajo de los actores. Incluyó episodios como El asfalto, El cumpleaños, La zarpa o El televisor. Este último, concebido con formato de telefilme, era el favorito de Chicho y sigue sorprendiendo a quienes lo descubren hoy en día.

HAWAII 5-0 (1968 – 1980)

La espectacular sintonía de la serie ha quedado instalada en la cultura popular y cuenta con versiones de The Ventures, Sammy Davis Jr. y Loquillo y Los Trogloditas, entre otros. El inspector Steve McGarrett, secundado por un equipo que incluía al detective Danny Williams, «Danno», combatía el crimen organizado y el espionaje en las islas hawaianas. Uno de los villanos recurrentes era un agente chino llamado Wo Fat, a quien no consiguen echar el guante hasta la última temporada. McGarrett, interpretado por Jack Lord, prefería las corbatas a las camisas que todo el mundo asocia con el archipiélago. Su frase más recordada es «¡Arréstalo, Danno!».  

COLOMBO (1971 – 1978)

El teniente Colombo de la policía de Los Ángeles nunca usa pistola y jamás recurre a la violencia. Tiene un aire despistado, exhibe voz de fumador y siempre lleva una gabardina desgastada. Menciona siempre a su esposa sin que lleguemos a verla. La peculiaridad de la serie es que el espectador sabe desde el primer minuto quién es el asesino. La intriga reside en cómo desenmascarará Colombo al culpable, tras dar varios rodeos y dejar caer pistas falsas. El momento cumbre llega cuando el teniente (un Peter Falk en estado de gracia), parece dispuesto a marcharse, pero se gira y suelta su arma secreta: «ah, una pregunta más».

KUNG FU (1972 – 1975)

Las andanzas de un monje shaolín (David Carradine) en los Estados Unidos de finales del siglo XIX. Esta curiosa combinación de western, artes marciales y píldoras de sabiduría oriental popularizó algunos aforismos del Tao Te King, así como la expresión «pequeño saltamontes». El protagonista, Kwai Chang Caine, era acusado por un crimen que no había cometido. Quienes se cruzaban en su camino descubrían que, además de predicar el pacifismo, podía ser letal con los puños y los pies. En un principio, Bruce Lee iba a ser el protagonista, pero los productores no lo vieron claro. Carradine tuvo que emplearse a fondo con las artes marciales, que no conocía, y acabó siendo un entusiasta del kung fu.

STARSKY Y HUTCH (1975 – 1979)

Dos detectives y un Ford Gran Torino: una estampa icónica de la segunda mitad de los setenta. Cuando sonaba la sintonía de la serie (compuesta por Lalo Schifrin, creador de bandas sonoras como Misión imposible), toda la familia se reunía para seguir un nuevo caso de la pareja, secundada por un pintoresco confidente apodado Huggy Bear. La clave de su éxito estaba en la calidad de las escenas de acción y, por supuesto, en el carisma de los personajes, interpretados por Paul Michael Glaser («el moreno») y David Soul («el rubio»). Por cierto, la ciudad californiana en la que trabajan y viven, Bay City, no existe. Muchos exteriores se rodaron en San Pedro, Los Ángeles.

CURRO JIMÉNEZ (1976 – 1978)

En la Serranía de Ronda se refugia un bandolero del siglo XIX. Ha tenido que dejar atrás su vida como barquero de Cantillana y echarse al monte. Huyendo de la justicia se convierte en el líder de un grupo que incluye al Algarrobo, el Estudiante, el Fraile y el Gitano. La sintonía, compuesta por Waldo de los Ríos, era la introducción perfecta para las aventuras de Curro Jiménez, que convirtieron a Sancho Gracia en una estrella. Capítulo a capítulo, el grupo protagonizaba duelos y amoríos, se enfrentaba y derrotaba a los franceses y brindaba con vino robado junto a Bárbara rey, Charo López, Florinda Chico o incluso Isabel Pantoja. La serie contó con directores como Mario Camus, Pilar Miró y Francisco Rovira Beleta.    

LOU GRANT (1977-1982)

Las series de antes tenían también sus spin-offs y mundos paralelos. El personaje de Lou Grant surgió en otra serie, La chica de la tele, y se independizó como jefe de la sección local de noticias de Los Angeles Tribune. La propuesta conquistó al público por su visión realista de los temas sociales e impulsó muchas vocaciones periodísticas. El protagonista, interpretado por Ed Asner, contaba con aliados como los reporteros Joe Rossi y Billie Newman, el fotógrafo apodado «Animal», y la directora del periódico, Margaret, años antes de convertirse en la madre de Tony Soprano. Armados con máquinas de escribir y sin buscar datos en redes virtuales, los miembros de la redacción del periódico se enfrentaban a nazis, denunciaban abusos y señalaban a políticos corruptos.

EL INCREÍBLE HULK (1978 – 1982)

Hoy existe un Marvel Cinematic Universe (MCU) que no deja de expandirse en todas las direcciones. Pero si antes de 1978 habías leído cómics de «La Masa» (como se conocía entonces al personaje creado por Jack Kirby y Stan Lee), no tenías a tu alcance muchas opciones audiovisuales. Por eso, pese a que visual y conceptualmente El increíble Hulk haya envejecido regular, en su día causó un gran impacto y fue uno de los primeros ejemplos (junto al Superman de 1978) de que los superhéroes podían llegar al gran público a través del cine y las series. Para la posteridad quedan los pantalones piratas que lucía Hulk al transformarse, los gruñidos y las zancadas a cámara lenta y una frase: «Procure no enfadarme, porque a usted no le gustaría verme en ese estado». El doctor David Banner (Bruce en el cómic) fue interpretado por Bill Bixby (y, cuando montaba en cólera, por Lou Ferigno).

FORTUNATA Y JACINTA (1980)

Juan, hijo único de una familia aristocrática, está enamorado de Fortunata, una chica de familia humilde. Su madre no aprueba este romance: Juan debe casarse con Jacinta, una opción más acorde con su posición. Una de las curiosidades de la ficción televisiva es que, en el fondo, hay poca diferencia entre un culebrón de los 80 y una novela decimonónica. Se trata solo de elegir una buena historia y saber contarla. Fortunata y Jacinta, publicada en 1887, es una de las obras maestras de Benito Pérez Galdós. Su adaptación en serie, dirigida por Mario Camus, tuvo un gran éxito gracias a su cuidada puesta en escena y a la interpretación del dúo protagonista, Ana Belén y Maribel Martín. También contó con actores como Fernando Fernán Gómez, Paco Rabal y Charo López, entre otros.

VERANO AZUL (1981-1982)

Es una de las series más vistas y repuestas de la televisión española, pero no podía faltar en la lista. Creada por Antonio Mercero, contó con un presupuesto importante y se distinguió por tocar temas entonces inéditos en programas dirigidos a una audiencia familiar (la especulación, la sexualidad o el medio ambiente), siempre con un tono ingenuo y positivo. Verano azul también pasará a la historia por estar asociado a uno de los grandes spoilers del siglo XX: una revista anunció en portada «Chanquete se muere el domingo», días antes de la emisión del episodio. Casi todo el mundo recuerda los nombres de los miembros de la pandilla, pero ¿cómo se llamaban los dos policías? Floro y Barrilete. ¿Y el dueño del bar donde Chanquete y otros adultos juegan al dominó y se dejan la salud? Frasco.

ANILLOS DE ORO (1983)

Mucho antes de ser el cabeza de familia de los Alcántara, Imanol Arias se dio a conocer en esta serie creada por Ana Diosdado (que, además de escribir los guiones, interpretaba a la protagonista). El argumento era novedoso para la época (la ley del divorcio tenía solo un par de años): relataba cómo Lola (Ana Diosdado) decide retomar su carrera como abogada, ahora centrándose en exclusiva en causas matrimoniales. Para ello se asocia con Ramón (Imanol Arias), amigo de su marido, Enrique (Xabier Elorriaga). Por la serie, dirigida por Pedro Masó, circulaban parejas variopintas, cada una con dos versiones de una misma historia y con la relación sentimental en tiempo de descuento. Una de las claves del éxito de Anillos de oro es la química especial que se desarrolla entre Lola y Ramón, en la que funcionan perfectamente los dos ingredientes imprescindibles: el guion y la interpretación de los actores.

CANCIÓN TRISTE DE HILL STREET (1981-1987)

«Tengan cuidado ahí fuera». Hill Street Blues fue una propuesta que, de entrada, no atraía a todos los públicos, pero se ganaba el fervor de un grupo creciente de seguidores fieles. Marcó una época con el aire documental de su forma de narrar, con escenas exteriores filmadas con cámara al hombro. Las tramas combinaban los aspectos policiales con la vida personal de los personajes. Hubo un caso en que realidad y ficción confluyeron. El actor que interpretaba al sargento Esterhaus, conocido por su célebre frase de advertencia, siempre presente al inicio de cada episodio, tenía una enfermedad terminal y pactó con los guionistas cómo debería ser la evolución final de su personaje. En un episodio de la cuarta temporada, el capitán Furillo comunicó la muerte del sargento a sus compañeros cuando el actor, Michael Conrad, falleció en la vida real.

EL COCHE FANTÁSTICO (1982 – 1986)

Michael Knight (David Hasselhoff) representa al arquetipo de héroe: es un policía honesto que investiga a un grupo poderoso, pero sufre una emboscada y se le da por muerto. La Fundación para la Ley y el Gobierno (FLAG) salva su vida y le ofrece una nueva identidad. Su misión consiste en dedicarse a resolver injusticias y proteger a inocentes. Para ello contará con una herramienta indestructible: KITT, un coche indestructible, dotado de inteligencia artificial y armado con todo tipo de recursos. KITT puede conversar con su dueño y tomar decisiones de forma independiente. La serie convirtió a Hasselhoff en una estrella rutilante, y el público más infantil soñaba con poder conducir algún día un automóvil la mitad de alucinante que KITT. El futuro nos ha traído una IA eficiente, pero también el coche eléctrico, que poco tiene de fantástico.

FAMA (1982 - 1987)

«Tenéis muchos sueños, buscáis la fama. Pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor». Ningún inicio define mejor la cultura del esfuerzo que las palabras de la profesora de danza Lydia Grant. La serie se originó a partir de la película homónima de Alan Parker, y mostraba el día a día de los alumnos y docentes de la Escuela de Arte de Nueva York, entre ellos Leroy Johnson, Danny Amatullo y el profesor Shorofsky. Mucho antes de que se pusieran de moda los realitys centrados en cantantes y bailarines (y en la competencia despiadada), el mensaje quedaba claro. El tema musical homónimo, Fame, alcanzó un gran éxito: fue interpretado por Irene Cara en la banda sonora de la película, pero en la versión para televisión cantaba Erica Gimpel, la inolvidable Coco Hernández en la serie.

V (1983)

Los Visitantes dicen venir en son de paz. Tienen apariencia humana y han llegado en una flota de naves dirigidas a las ciudades más importantes de la Tierra. Lo único que piden es obtener ciertos productos químicos necesarios para salvar su planeta. A cambio se ofrecen a compartir con nosotros su avanzada tecnología. ¿Qué puede salir mal? Por supuesto, nada es lo que parece. Los Visitantes son reptilianos enmascarados, y sus intenciones incluyen extraer toda el agua de la Tierra y explotar a los humanos como fuente de alimento. Todo el mundo recuerda la imagen de inquietante Diana, la comandante suprema de los Visitantes, merendándose a algún roedor. Hoy la ciencia ficción puede apabullar al espectador con multiversos cuánticos y efectos especiales generados por IA, pero en 1983 nos bastaban unas caretas de lagarto para animar una tarde de sábado.

CORRUPCIÓN EN MIAMI (1984 - 1989)

La pareja protagonista de Miami Vice sorprendía con un look moderno que dejaba obsoletos a los detectives con gabardina (o cazadora de cuero), gracias al vestuario de Adolfo Domínguez, los accesorios de diseño, el Ferrari Testarossa y la barba de tres días. Starsky y Hutch hubiesen devuelto sus placas antes que lucir un traje de lino con una camiseta debajo, pero Sonny Crockett (Don Johnson) y Rico Tubbs (Philip Michael Thomas) se convirtieron en los nuevos modelos de elegancia policial. Mención especial para el teniente Castillo (Edward James Olmos), un referente para todo fan de Blade Runner. La música tenía una presencia importante en la serie, desde la sintonía inicial, de Jan Hammer, a las canciones que sonaban en cada episodio (con temas de Tina Turner, Phil Collins, Chris Isaak, Iron Maiden y un largo etcétera). Entre las estrellas invitadas en pequeños papeles también destacan músicos como James Brown, Miles Davis, Leonard Cohen y Little Richard.

LUZ DE LUNA (1985 - 1989)

Maddie Hayes (Cybill Shepherd) y David Addison (Bruce Willis) se convirtieron la pareja televisiva del momento, al frente de su impredecible agencia de detectives. Después de una carrera de éxito como modelo, Maddie descubre que sus asesores la han estafado. Entre todas sus inversiones, hay un negocio que pierde dinero pero que se ve incapaz de cerrar, a pesar de que allí conoce a un detective indisciplinado y engreído. Contra todo pronóstico, Maddie decide implicarse en el negocio. La serie cautivó al público con su sucesión de disparates y guiños al espectador, y por supuesto,con el encanto natural de los protagonistas, cuya tensión sexual dejó de ser platónica en el punto de máxima audiencia. A partir de ahí empezaron los problemas: Cybill Shepherd y Bruce Willis no se soportaban en la vida real, él pasó de ser un desconocido a triunfar con La jungla de cristal, ella tuvo mellizos… El tiempo le ha dado una segunda oportunidad: hoy sus diálogos, al estilo de la comedia clásica americana, siguen siendo entretenidos y chispeantes. La prueba definitiva de que ambos eran grandes actores salta a la vista: nadie diría que ni siquiera se dirigían la palabra entre toma y toma.

MACGYVER (1985 – 1992)

Angus MacGyver (Richard Dean Anderson) es un agente secreto con una peculiaridad única: sus principales armas son su inteligencia y una navaja suiza. Nada de armas convencionales. La capacidad de improvisación del protagonista generaba todo tipo ocurrencias populares (cuando todavía no existían los memes), y hoy sigue siendo proverbial. Un chicle, un mechero, un neumático… los objetos más insospechados pueden convertirse, en manos de MacGyver, en el arma definitiva par resolver un caso o librarse de una emboscada. Eso sí, siempre sin recurrir a la violencia. Aunque parezca increíble, muchos de sus trucos tenían base real, pero nunca se mostraba el proceso completo en pantalla, por si acaso, debido a la simpatía que despertó el personaje entre el público infantil. Pero no solo los niños adoraban la serie. El club de fans de MacGyver cuenta con dos incondicionales ilustres, obsesionadas con el personaje (y con Richard Dean Anderson, el actor protagonista): Patty y Selma Bouvier, las hermanas de Marge Simpson.

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